Director Espiritual

La Cruz nos lleva a la vida

 

¿Sabemos bien el valor de la cruz, y lo que Cristo nos consiguió a través de ella? Hace unos días un Obispo emérito, D. Alfonso de la diócesis de Barbastro, nos confesaba a los sacerdotes y diáconos, realizando unos ejercicios espirituales, que él, hacía la cruz mecánicamente, por inercia, sin darle el verdadero sentido, ni reflexionar a la hora de hacer la cruz…

 

  ¡Cuántos rezos, celebraciones, al pasar por una iglesia y en momentos casi impensables hacemos la señal de la cruz! Pero no nos paramos en pensar por qué lo hacemos y qué vemos en la cruz. Estos días antes de hacer la señal de la cruz te invito a que hagamos un momento de silencio, para pensar lo que Cristo hizo por nosotros al morir en la cruz: nos redimió y nos salvó. Murió por amor.

 

  Ojalá que a partir de esta cuaresma reflexionemos sobre el verdadero sentido de la cruz y al contemplar nuestros crucificados que son cinco los que procesionan en nuestra Semana Santa, veamos el valor redentor de Cristo que se sacrifica y muere por nosotros en la cruz.

 

  La cruz se rechaza, da miedo y a veces, hasta pánico, es injusta, cruel y nunca estamos de acuerdo con nuestra cruz y concluimos:  ¿Por qué me ha tocado esa precisamente a mí?

 

  De la cruz, pende un reo inocente que lo declaramos culpable, un justo despreciado y vendido. De la cruz cuelga Cristo, que nos perdona, nos mira con misericordia y nos rescata pagando por nuestros pecados.

 

  La cruz no es sólo para santiguarte, para colocarla en un lugar concreto, para llevarla colgada al cuello o en la solapa de un traje, para tenerla en la cabecera de la cama, en la mesita de noche o guardada en el bolsillo, la cruz es para aceptarla, vivirla, morir en ella para luego resucitar. Esa es la cruz que nos lleva a la vida y a la realidad que vivimos cada uno, cuando las cosas se nos complican, cuando aparecen las dificultades, cuando nos traicionan, nos calumnian y nos venden, cuando aparece el dolor, la enfermedad que arruina tu vida y la de los tuyos, cuando la muerte asoma con su aguijón, y lo trunca todo aparentemente.

 

  ¿Entonces qué hacer? Aceptar, amar, porque en la cruz Cristo te ama de la forma más sublime, llegando el amor a su culmen y te ama con el Padre y el Espíritu Santo. La cruz es el Amor enamorado de Dios.

  La cruz sólo puede entenderla el que es rico en Dios y ha experimentado su poder y su gracia. A aquel a quien se le ha concedido mucho amor.

  Y en la cruz se muere, como el grano de trigo en el surco, para que nazca la espiga, por eso el triunfo de la cruz es la resurrección. Morir de amor, así Cristo nos salva por su muerte y resurrección.

 

  Como buen hermano este año acudirás al Santuario para participar en los cultos de la hermandad: el quinario del Cristo, hacer tu estación de penitencia, realizar el vía crucis, ensayar como costalero; hazlo todo pensando en ese Cristo que es Perdón para tantos momentos que te echas atrás, que no vives tus compromisos, que olvidas lo que hizo por ti, y te mueva a un verdadero arrepentimiento y cambio en tu vida.

 

  Siéntete peregrino y parte implicada en esta historia de amor para que sintiendo tu amargura por lo que has hecho, la Madre que se hizo Amargura, te Consuele.

 

Joaquín Reina Sousa, Pbro.

Párroco y Director espiritual de la Hermandad

 

 

Hermandad Obrera de Apostolado y Penitencia

del Santísimo Cristo del Perdón y

María Santísima de la Amargura

(Muchachos de Consolación)

 

Horario Casa Hermandad

Lunes y Miercoles de 18:30 a 20:30

 

 

Misa de Hermandad

Segundo domingo de mes en el Santuario de Consolación a las 13:00

Santuario 2018

Obra de Juan Miguel Martín

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